Oct 12

En defensa de nuestros derechos

En los últimos días han tenido lugar una serie de sucesos que ponen en duda la tarea docente en
Argentina focalizados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a partir de denuncias de abusos
sexuales a los que fueron supuestamente sometidxs niñxs del nivel inicial. Una vez más se acusa a
varones del área curricular y a las maestras y directivos, en este caso del Distrito Escolar N° 18.
Como hemos expresado días atrás la UTE/CTERA venimos acompañando a los equipos docentes
desde el día 20 de setiembre con asesoramiento, acciones legales y presencia. Sin embargo, nada
parece ser suficiente para reponer tantas horas de angustia y dolor ante una situación que en
nombre del interés superior del niño reproduce arbitrariedades y deja aún más expuestos a los
más chicos a sus abusadores mientras ejecuta el deseo de “muerte social” de los docentes en
cuestión.
Cabe aclarar que lxs maestrxs de los jardines de infantes involucrados cuentan con el apoyo de
toda la comunidad de la educación Inicial y Primaria y que muchas familias han expresado su
apoyo al trabajo responsable que allí se realiza a diario con los niños. Así mismo, se respalda el
trabajo del profesor de educación física involucrado. Es por ello que desde la UTE seguimos
presentes al lado de nuestros compañeros en defensa de las infancias atentos de no caer en
mezquindades oportunistas y sectarias.
Lxs maestrxs de la educación inicial porteña nos asumimos docentes y trabajadorxs de la
educación y junto a la docencia nacional expresamos nuestros reclamos en defensa de nuestros
derechos laborales junto a los de los de las chicas y chicos de nuestras salas. Por eso, denunciamos
el mal desempeño de la SOJAD, su responsable y la asesoría letrada que recibieron por parte del
Gobierno las maestras involucradas.
Una vez más nos preocupan las niñas y niños que ante el desamparo adulto siguen conviviendo
con sus abusadores. Nos preocupan nuestrxs niñxs que se preguntan qué pasa con “mi seño”. Nos
preocupan los pibes de toda la escuela que ven llegar a su escuela a las fuerzas de seguridad para
defenderlos de quiénes les enseñan cada día. Nos alerta el futuro de una sociedad que busca
ampararse en los medios de comunicación y en el escándalo público para desprestigiar el trabajo
de enseñar que se desarrolla en las aulas siendo funcional a las lógicas privatistas. Por todo esto,
no vamos a bajar los brazos y vamos a seguir junto a nuestros compañeros y compañeras en un
acto de amor a nuestros pibes que son nuestra esperanza.

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